Texto de comparación entre "La Intrusa" y "Emma Zunz" de Jorge Luis Borges

 

Cuerpos usados, verdades ocultas

Texto argumentativo de comparación entre La intrusa y Emma Zunz, de Jorge Luis Borges

Ignacio Jarazo

   Hay personajes que quedan dando vueltas porque lo que les pasa incomoda más de lo que parece. La Juliana y Emma Zunz, aunque vienen de cuentos distintos, comparten algo fuerte: sus cuerpos terminan siendo utilizados como parte de una lógica que las supera. ¿Hasta qué punto deciden ellas y hasta qué punto son arrastradas por lo que otros —o la situación— imponen? Borges arma dos historias donde lo visible muestra hechos concretos, pero lo secreto deja ver algo más inquietante: cómo el cuerpo femenino se convierte en un medio para resolver conflictos que no nacen en ellas[1].

   En la historia visible, la diferencia parece clara. La Juliana es entregada, compartida y finalmente eliminada por los hermanos Nilsen, como si fuera un objeto más dentro de su mundo cerrado. Emma, en cambio, parece tener el control: ella decide acostarse con un desconocido para construir una coartada creíble y llevar adelante su venganza. Es como si una fuera empujada por las circunstancias y la otra eligiera el camino, pero ambas terminan atravesando una situación similar. En los dos casos, la prostitución aparece como un momento clave: en La intrusa, como imposición y degradación; en Emma Zunz, como una decisión estratégica[2]. Sin embargo, si miramos la historia secreta, esa diferencia empieza a achicarse: ninguna de las dos logra escapar del todo a una lógica donde su cuerpo se vuelve herramienta[3].

   Podríamos pensar que Emma tiene poder porque actúa y La Juliana no. Pero esa idea se vuelve frágil cuando vemos el costo de esa acción: Emma necesita someterse a una experiencia que la marca profundamente para que su relato funcione. En ambos cuentos, esa utilización del cuerpo genera consecuencias extremas: en uno, la muerte de La Juliana; en el otro, un crimen justificado. Borges parece insistir en este punto: hay una repetición de situaciones donde lo femenino queda atrapado en estructuras que lo exceden[4].

   En conclusión, tanto La Juliana como Emma Zunz muestran que, en el universo de Borges, lo visible nunca alcanza para entender del todo lo que ocurre. A simple vista, una es víctima y la otra protagonista, pero en el fondo ambas están atravesadas por una misma lógica donde el cuerpo femenino se convierte en un medio para otros fines.


[1]Interpretación de la “historia secreta” como eje central en la narrativa borgeana.

[2] Referencia a los momentos clave donde el cuerpo femenino es instrumentalizado.

[3] Lectura comparativa sobre el grado de autonomía de ambas protagonistas.

[4] Observación sobre la recurrencia de estos temas en Borges.

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